Tras el intento de atentado con drona en el aeropuerto de Leipzig, la semana pasada, el ministro del Interior federal, Alexander Dobrindt (CSU), ordenó ampliar las capacidades de defensa antidrones de la Policía Federal. Una portavoz confirmó que las unidades antidrones, actualmente presentes en cuatro sedes con 130 agentes, se duplicarán hasta cubrir ocho ubicaciones en todo el país, responsables de proteger aeropuertos, tramos ferroviarios y rutas marítimas.
El primer ministro de Schleswig-Holstein, Daniel Günther (CDU), reclamó en Deutschlandfunk que también se involucre al Bundeswehr (ejército) en el interior del país y planteó incluso una reforma constitucional. Argumentó que con drones resulta casi imposible distinguir entre una amenaza exterior e interior, por lo que la separación tradicional entre seguridad interna y externa ha quedado obsoleta. Su región ha sufrido numerosos incidentes con drones no esclarecidos y ha creado 50 nuevas plazas en la policía estatal junto con una inversión de siete millones de euros en sistemas antidrón.
El comisionado de Defensa del Bundestag, Henning Otte (CDU), resumió el dilema legal en una frase: "la Policía puede, pero no sabe; el Ejército sabe, pero no puede". El Ministerio de Defensa no ve necesidad de reformas adicionales más allá de la reciente modificación de la Ley de Seguridad Aérea, aunque advierte que el Bundeswehr no puede proteger toda la infraestructura crítica además de sus propias instalaciones.
La Fiscalía General, dirigida por Jens Rommel, investiga el caso Leipzig por tentativa de explosión y peligrosa interferencia en el tráfico aéreo. El explosivo colocado era Semtex, que no detonó. Informes de Bild señalan que los investigadores hallaron un rastro de ADN coincidente con pruebas de la explosión de un paquete procedente de Lituania en el centro logístico de DHL en Leipzig en julio de 2024. Además, el Ministerio del Interior publicó al día siguiente del incidente una licitación urgente para sistemas de detección de drones en aeropuertos, con alcance mínimo de cuatro kilómetros. El centro de pruebas antidrón de Cochstedt, cerca de Magdeburg, se ampliará como "laboratorio viviente" para experimentar contramedidas, respondiendo a las quejas del creciente sector de startups especializadas.
