Alemania endurece las bajas laborales: las reformas de Merz frente al absentismo

Fuentes: Sick leave: Germany rising but not the worst in Europe, xataka.com

El canciller alemán Friedrich Merz ha anunciado un endurecimiento significativo del sistema de bajas laborales en Alemania, con el objetivo declarado de frenar el creciente absentismo que, según el gobierno, lastra la competitividad económica del país. La reforma, pactada entre su alianza conservadora y el Partido Socialdemócrata (SPD), elimina la posibilidad de obtener partes de baja por teléfono, implantada durante la pandemia de COVID-19, y obligará a los trabajadores a acudir presencialmente al médico desde el primer día de enfermedad, cuando antes bastaba con la visita a partir del tercer día.

El contexto de la medida es revelador. Según un informe publicado en enero por el Instituto IGES de Berlín, los trabajadores alemanes toman actualmente una media de 19,5 días laborables de baja al año, un incremento notable frente a los aproximadamente 13 días registrados en 2018. Datos de la OCDE, que calcula las bajas en semanas naturales —no en días laborables— elevan esa cifra a 3,5 semanas (24,5 días) en 2025. Sin embargo, Alemania no es el país europeo con mayor absentismo: Noruega, España y Eslovenia superan las cinco semanas anuales, seguidas de Finlandia (4,8), Francia (4,1), Portugal (4,0) y Bélgica (3,9), según la OCDE. En el extremo opuesto, países como Bulgaria, Rumanía, Turquía, Grecia y Hungría registran menos de una semana al año, mientras que Polonia se sitúa en torno a 1,8 semanas y Estados Unidos apenas alcanza 1,1 semanas.

Merz justificó la reforma argumentando que Alemania «no puede permitirse esta desventaja competitiva causada por largos períodos de ausencia laboral». El canciller enmarcó la ofensiva como una búsqueda de «equidad y funcionalidad» en el mercado laboral, que permita a empleadores y aseguradoras de salud reaccionar con mayor firmeza ante ausencias reiteradas. La reforma forma parte de un paquete más amplio de cambios en sanidad y seguridad social impulsado por la coalición gobernante para estimular el crecimiento de una economía lastrada por la competencia china, la geopolítica y los altos costes energéticos.

El sistema alemán de bajas es, no obstante, uno de los más generosos del mundo. Los trabajadores perciben el 100% de su salario durante hasta seis semanas, pagado por el empleador, tras lo cual la sanidad pública asume aproximadamente el 70% del sueldo bruto durante un máximo de 78 semanas en un periodo de tres años para la misma enfermedad. Este modelo contrasta con el de Estados Unidos, sin baja remunerada obligatoria federal, o el de India, donde apenas se garantizan unos pocos días al año y muchas ausencias cortas carecen de retribución.

¿Por qué han aumentado las bajas? El Instituto IGES, que elaboró su investigación para la aseguradora DAK-Gesundheit, apunta a dos factores principales. En primer lugar, el sistema electrónico de partes de baja (eAU), plenamente operativo desde 2023, permite ahora registrar digitalmente muchas ausencias cortas que antes quedaban sin documentar en papel. En segundo lugar, la pandemia de COVID-19 alteró los hábitos: los trabajadores son ahora más conscientes de la importancia de no contagiar a sus compañeros y tienden a quedarse en casa ante síntomas leves, lo que mejora la salud pública pero infla las estadísticas. Los problemas de salud mental han ganado peso como motivo de baja, mientras que las dolencias musculoesqueléticas, como el dolor de espalda, continúan siendo una de las causas principales. El sector sanitario presenta las tasas de absentismo más altas, mientras que profesionales de procesamiento de datos y tecnologías de la información registran las más bajas.

La reforma ha topado con resistencias relevantes. Sindicatos y médicos de familia han criticado la medida: los primeros denuncian la creación de una «cultura de desconfianza» hacia los empleados, y los segundos alertan del riesgo de saturación de consultas por pacientes con resfriados comunes. Los detractores de Merz advierten además de que la medida puede estigmatizar enfermedades legítimas y trasladar la responsabilidad de los males económicos del país a una población trabajadora cada vez más envejecida.

El debate trasciende las fronteras alemanas. En España, el absentismo laboral alcanzó el 7,2% de las horas pactadas en el primer trimestre de 2026 —su nivel más alto en cinco años según Randstad Research—, lo que equivale a más de 1,6 millones de personas ausentes de sus puestos de trabajo. La reforma de Merz ilustra así una tensión creciente en toda Europa: cómo conciliar sistemas de protección social generosos con la necesidad de mantener la productividad en economías envejecidas y sometidas a competencia global. La implementación de la medida, prevista para enero de 2027, será observada de cerca por otros gobiernos europeos que debaten reformas similares.