Alcampo invertirá 3,8 millones de euros en instalar más de 560.000 etiquetas electrónicas (ESL) en 84 supermercados antes de que termine 2026. La cadena sustituirá así las tradicionales etiquetas de papel en productos frescos, secos, congelados y mostradores tradicionales de Madrid, Málaga, Castilla y León, La Rioja, Álava y Aragón. Según sus cálculos, la medida permitirá ahorrar 42.750 horas anuales de trabajo en cambios manuales, eliminar 1.843 kilómetros de tiras de papel y evitar la emisión de 8,4 toneladas de CO2 equivalente al año.
La tecnología ESL convierte la actualización de precios en una operación casi instantánea gestionable por software, frente al coste elevado de imprimir y reemplazar etiquetas físicas. Aunque Alcampo no ha anunciado que vaya a aplicar precios dinámicos, la infraestructura instalada permitiría modificar tarifas según existencias, demanda, competencia u hora del día, sin intervención humana en el lineal.
En Estados Unidos, cadenas como Walmart y Kroger afrontaron una fuerte polémica al desplegar esta tecnología por el riesgo de trasladar el «surge pricing» de Uber al retail. Walmart asegura que sus precios siguen siendo aprobados por empleados. Legisladores de Nueva Jersey aprobaron en julio una moratoria a las ESL y vetaron el uso de datos personales para fijar precios distintos. En España, el BOE obliga desde 2025 a los comercios online a informar cuando un precio se ha personalizado mediante decisiones automatizadas.
