Alcalá de la Selva, un municipio turolense de 382 habitantes censados, multiplica su población estival por 17 al superar las 6.000 personas durante el verano, según ha reconocido el propio Ayuntamiento, lo que desborda una red de agua dimensionada para apenas 500 vecinos y evidencia las grietas del modelo turístico rural. El concejal de Cultura y Patrimonio, José Edo, explica que muchos nuevos residentes llegan huyendo del calor de la costa para instalarse en este enclave a 1.404 metros de altitud, en la sierra de Gúdar, entre el río Alcalá y el campo de golf municipal El Castillejo, el de mayor altitud de España, abierto en 2003, y la estación de esquí de Valdelinares, con 14 pistas.
La financiación autonómica y estatal se calcula solo sobre los empadronados, por lo que la Diputación de Teruel y el Estado no aportan un euro extra para atender a los visitantes. El consistorio, gobernado desde 2023 por María Amparo Atienza Chisbert (PAR), advierte de que el planeamiento urbanístico ya reconocía en 2011 que apenas hay necesidad de primera vivienda y que el municipio no puede crecer más sobre un monte de piedra.
Este verano la presión se dispara por el eclipse solar total del 12 de agosto, que convertirá a la comarca de Gúdar-Javalambre en uno de los siete puntos oficiales de observación en Aragón. Las reservas rurales superan el 90 % para esas fechas y Aragón espera unos cuatro millones de visitantes por el fenómeno. España cerrará 2026 con 100 millones de turistas, mientras las reservas en plataformas tipo Airbnb se han duplicado desde 2018.
