El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, anunció este miércoles la creación de una oficina nacional de inteligencia artificial y prometió la "protección más firme posible" para escritores, músicos, artistas y periodistas frente al uso no autorizado de sus obras por modelos de IA. En un discurso en Sídney, Albanese rechazó que gigantes como OpenAI o Anthropic puedan explotar contenidos australianos sin pagar a los creadores: "No todo lo producido en Australia está en venta. Usar libros, música, arte o noticias para entrenar IA sin el control y la compensación del artista es un robo". El gobierno descartará definitivamente la exención de minería de textos y datos que el sector tecnológico venía reclamando.
La intervención llega mientras el Ejecutivo debate la reforma de las leyes de propiedad intelectual y el sector creativo intensifica su presión. Annabelle Herd, directora de la Asociación Australiana de la Industria Discográfica (Aria), celebró el anuncio y urgió a las tecnológicas a "coger el teléfono y empezar a licenciar". Anthropic, en palabras de su consejero general Jeff Bleich, aseguró respetar el marco del primer ministro, mientras que Microsoft Australia, a través de su presidenta Jane Livesey, pidió que la regulación genere confianza.
Junto a la cuestión de los derechos de autor, Albanese avanzó normas estrictas para los centros de datos: limitaciones geográficas para evitar que compitan con vivienda, obligación legal de que financien el suministro eléctrico que consumen sin trasladar costes a hogares y empresas, uso de energías renovables y reducción del consumo de agua. Las medidas, que no se legislarán hasta principios del próximo año, buscan atraer inversión en IA sin erosionar la confianza ciudadana. Críticos como el exministro Ed Husic acusan al Gobierno de reaccionar tarde ante una tecnología de alto riesgo.
