El 8 de mayo de 1945, jornada de la victoria en Europa, Alan Turing y su asistente Donald Bayley celebraron el fin de la guerra con un largo paseo por el campo inglés. Bayley llevaba más de un año trabajando a las órdenes de Turing en un laboratorio secreto de electrónica, sin conocer apenas la vida paralela de su jefe como criptoanalista en Bletchley Park. Cuando intentó sonsacarle los detalles de su trabajo, Turing zanjó la conversación con un seco «no seas tan malditamente estúpido». Décadas después, en noviembre de 2023, una colección hasta entonces desconocida de documentos de Turing y Bayley, conocida como los «papeles de Bayley», fue subastada en Londres por cerca de medio millón de dólares. El Gobierno británico actuó con rapidez para imponer una prohibición de exportación y declararlos «parte importante de nuestra historia nacional». Estos papeles arrojan nueva luz sobre Delilah, el sistema portátil de cifrado de voz que Turing desarrolló entre 1943 y 1945 en Hanslope Park, una base militar ultrasecreta. Inspirado en el voluminoso SIGSALY de Bell Labs, que pesaba más de 50.000 kilogramos, Turing logró miniaturizar el cifrado de voz hasta reducirlo a tres unidades del tamaño de una caja de zapatos, con un peso total de 39 kilogramos, aptas para un camión, una trinchera o una mochila grande. Bayley, ingeniero eléctrico formado en Birmingham, fue el artífice de que el prototipo funcionara: enseñó a Turing a montar circuitos en placas de pruebas tras encontrar sus primeros diseños parecidos al «nido de una araña». El propio Bayley conservó los documentos durante más de seis décadas, hasta su muerte en 2020.
Alan Turing y Delilah: el proyecto secreto de cifrado de voz
Fuentes:
Alan Turing's Top Secret DIY Project
