El ajedrez, dominado por la inteligencia artificial, ha experimentado una inesperada vuelta de tuerca. Tras años de progresiva perfección algorítmica que condujo a un aumento significativo de los empates en torneos de alto nivel, los grandes maestros están ahora volviendo a ganar introduciendo movimientos menos óptimos. En el Campeonato Mundial de Ajedrez de 2018, todos los juegos de la fase principal terminaron en empate, un hecho sin precedentes en la historia del campeonato, que se remonta a 1886. Esta tendencia, que algunos denominaron la “muerte por empates” del ajedrez, ya había preocupado al campeón mundial José Raúl Capablanca en 1925, quien propuso cambios en las reglas para evitarlo. Aunque la tasa de empates entre maestros siempre ha rondado el 50%, la influencia de la IA había llevado a un estancamiento en el juego. Ahora, los jugadores están intencionalmente introduciendo elementos de imprevisibilidad para romper con esta dinámica y recuperar la competitividad.
