AJ Daulerio, exeditor de Gawker, celebra este julio diez años de sobriedad tras una década turbulenta que lo llevó de visionario del periodismo digital a la ruina y la disgracia. Hoy mantiene una estricta rutina diaria en Los Ángeles: meditación matutina, lectura de Tolstoy, diario personal, Brazilian jiu-jitsu, sesiones de terapia y reuniones de recuperación por Zoom, complementadas con terapia de pareja, psiquiatría semanal y participación en Alcohólicos Anónimos y Adultos Hijos de Alcohólicos.
En 2018 fundó The Small Bow, un boletín en el que relata con honestidad su recuperación de adicciones y que ahora busca convertirse en una empresa multimedia orientada a personas con dependencias de todo tipo. Su principal dilema es cómo hacer crecer el negocio sin sacrificar la práctica espiritual que hizo posible su segunda etapa. Daulerio advierte de la tensión entre el ego necesario para emprender y el que debe mantener a raya para sostener su sobriedad.
El perfil recorre su trayectoria: desde sus inicios en el East Brunswick Sentinel en 1998 hasta su ascenso en Deadspin y la publicación en 2010 de las fotos del pene del exquarterback de los Jets Brett Favre a la reportera Jenn Sterger, un escándalo que generó millones de visitas pero también abrió la puerta al declive de Gawker. El texto deja entrever que la historia de Daulerio es, en gran medida, la de una caída mediática seguida de una reconstrucción personal aún inacabada.
