Los trabajadores de Airbus en España celebrarán el lunes asambleas decisivas para votar si inician una huelga indefinida a partir del martes 25, tras el fracaso de las negociaciones en el Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje (SIMA). El conflicto, que estalló este verano por la reducción del teletrabajo, ha revelado un malestar más profundo por la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro de condiciones laborales como el recorte del complemento por enfermedad, la imposición de fechas de vacaciones o las subidas salariales por debajo del IPC.
El detonante se produjo en un contexto de beneficios históricos de la multinacional: 5.221 millones de euros en 2025 (+23%) y 2.243 millones en el primer trimestre de 2026 (+47%), impulsados por la demanda del área de Defensa. La plantilla, que protagonizó paros de más de 20 días en julio con un seguimiento superior al 90% según los sindicatos, rechazó en referéndum la propuesta de la empresa (subidas de hasta el 12% en dos años) con un 50% de votos en contra frente al 46% a favor.
Airbus ha contratado al bufete Baker McKenzie para liderar las conversaciones y ha relevado al director de Recursos Humanos en España, Antonio Lasaga, sustituido por Soledad Muñoz. El propio CEO global, Guillaume Faury, viajó a España para abordar la crisis. Los sindicatos UGT, CGT y Útil piden recuperar el IPC, restablecer el teletrabajo, revertir el recorte del complemento por enfermedad —declarado parcialmente ilegal por la Audiencia Nacional— y recuperar libertad para fijar vacaciones. La dirección afirma querer negociar en un clima de "calma y paz social".
