Un grupo de 28 agricultores voluntarios conocidos como "detectives de babosas" en Shropshire, Reino Unido, ha proporcionado datos de campo que han permitido a investigadores de la Universidad Harper Adams desarrollar mapas de predicción para identificar dónde se concentran las babosas en los cultivos de cereal. La herramienta se enmarca en el proyecto SLIMERS ("Strategies Leading to Improved Management and Enhanced Resilience to Slugs"), un programa de investigación de tres años financiado con 2,6 millones de libras por el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (Defra). Más de 100 explotaciones agrícolas han participado en el estudio, que también ha incluido el seguimiento de cómo los focos de babosas se reorganizan tras episodios de encharcamiento del suelo. El profesor Keith Walters, coordinador del proyecto, explicó que los datos confirman que las zonas infestadas se reagrupan temporalmente en lugares inusuales durante inundaciones y vuelven poco después a las áreas previstas en condiciones normales. Uno de los participantes, el productor de trigo Charles Paynter, señaló que los mapas le permiten elevar el umbral de intervención química al evaluar los riesgos con mayor precisión, lo que abre la puerta a tratamientos más selectivos y menos dañinos para la biodiversidad. Los investigadores prevenden que el sistema se integre con la maquinaria agrícola moderna y sienten las bases para un control más preciso de las babosas en tierras de cultivo.
