Agricultores reunidos en el Royal Bath and West Show, en Somerset, han advertido de que la seguridad alimentaria del Reino Unido ya no puede considerarse garantizada ante el encarecimiento de la energía, los fertilizantes y el combustible, derivado en parte del cierre del estrecho de Ormuz por Irán desde principios de marzo. Cerca del 30% de los fertilizantes mundiales y el 20% del petróleo pasan habitualmente por ese corredor, lo que ha disparado los costes en las explotaciones británicas. Richard Clothier, director general de Wyke Farms, ha subrayado el paralelismo entre la seguridad energética y la alimentaria y ha instado a no subestimar su vulnerabilidad. Jeremy Moody, asesor de la Central Association of Agricultural Valuers, ha recordado que la producción nacional de alimentos ha caído desde más del 70% hasta situarse por debajo del 60% del consumo, una tendencia que, combinada con la inestabilidad geopolítica, reabre «preguntas de tipo preguerra» sobre la capacidad productiva del país.
El clima añade otra capa de incertidumbre: la edición de este año coincide con el Bank Holiday de finales de mayo más caluroso registrado y con un nuevo episodio de dos meses secos tras un invierno húmedo, tras los largos periodos de calor y sequía del verano pasado. Agricultores como David Cotton, presidente del Dairy Show, reconocen estar replanteándose qué cultivos sembrar y si conviene adherirse a esquemas ambientales para no arriesgarse a cosechas que no germinen. La salud mental, el precio de la leche, la crisis de vivienda rural y el relevo generacional completan el cuadro de preocupaciones del sector, según Maureen Trott, agricultora y voluntaria en la línea de ayuda de la organización benéfica Farming Community Network, que atiende un volumen creciente de llamadas por problemas psicológicos además de las financieras. El Royal Bath and West Show se celebra hasta el 30 de mayo.
