La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) advierte de la llegada de una segunda gran ola de calor en lo que va de año, en un contexto de bloqueos atmosféricos en latitudes altas que están alterando las previsiones del verano. La meteoróloga Mercedes Martín señala que la sociedad tiene que prepararse para veranos más duros, aunque considera que resignarse no es la respuesta.
Los datos respaldan esa alarma. España se ha calentado unos 1,75 °C desde 1961, el doble que la media global, y se acerca a los 2 °C de incremento. Desde 1975 se han contabilizado 12 olas de calor en junio, la mitad registradas a partir de 2015. La supercalima de marzo de 2022 alcanzó picos de PM10 de 3.070 µg/m³ en el sureste peninsular, unas 68 veces el límite diario de la OMS. Además, el Mediterráneo se calienta hasta tres veces más rápido que otras masas de agua.
Junio de 2026 fue el segundo junio más cálido desde 1961, con una anomalía de 3,2 °C y alrededor de 900 muertes atribuibles al calor según el sistema MoMo. Martín advierte de que el tono catastrofista permanente satura y paraliza, pero bajar el volumen cuando los datos empeoran puede leerse como restar urgencia al problema. La clave, apunta, está en reducir la brecha entre el conocimiento científico y la acción política y ciudadana.
