La acuarela, la gouache, los gansai japoneses y las poster colors comparten una base común: pigmentos suspendidos en aglutinante soluble en agua. Sin embargo, difieren en aspectos clave que determinan su acabado, comportamiento sobre el papel y posibilidades pictóricas.
La diferencia más constante entre estas pinturas es el tamaño de las partículas de pigmento. La acuarela occidental presenta las partículas más finas, lo que produce capas transparentes y difíciles de levantar del papel. Las gansai japonesas y la gouache tienen partículas intermedias, mientras que las poster colors contienen los granos más gruesos, más propensos a la granulación y a depositarse en la textura del papel.
La transparencia es la característica definitoria de la acuarela: sus pigmentos diminutos se reparten de forma uniforme, permitiendo veladuras delicadas y sombreados en capas. Esta cualidad obliga a aplicar primero los colores claros y reservar las zonas blancas con líquido de enmascarar. La gouache, en cambio, emplea partículas mayores que reflejan más luz y resultan opacas, aptas para cubrir capas previas y trabajar sobre papel de color.
El aglutinante también varía: la mayoría de acuarelas y gouaches occidentales utilizan goma arábiga, que se redisuelve con agua. Las gansai tradicionales recurrían a colas animales, aunque muchas marcas modernas optan por mezclas con cera de abeja o azúcar, que aportan un acabado más brillante.
Los aditivos influyen en el resultado: abrillantadores, dispersantes y humectantes modifican la opacidad, la rehidratación y la penetración en el papel. Las pinturas de calidad artística contienen más pigmento y menos aditivos que las de gama estudiante.
En la práctica, la acuarela exige papel específico de alta absorción y técnicas de velado, mientras que gouache y poster colors admiten soportes opacos, incluidos papeles de color. Elegir entre ellas depende del efecto buscado: luminosidad translúcida o cobertura sólida.
