La actualización de seguridad KB5127648 para Windows 11 ha provocado que el interruptor de Smart App Control quede deshabilitado en los equipos que no lo tenían activo previamente. Este fallo afecta a las versiones 24H2, 25H2 y 26H2, impidiendo a los usuarios reactivar la función de seguridad que bloquea la ejecución de aplicaciones maliciosas o no fiables. Microsoft reconoce la incidencia y ofrece soluciones provisionales, como la modificación manual del Registro de Windows o el uso de directivas administrativas, aunque estas no son la experiencia esperada para una herramienta de seguridad básica.
Smart App Control combina la reputación de las aplicaciones con la firma de código para prevenir el malware. La situación es especialmente irónica dado que la función necesitó cuatro años para eliminar la restricción de instalación limpia que obligaba a reiniciar el sistema para activarla. Mientras la corrección definitiva se prepara, la actualización mantiene otros problemas conocidos, como incidencias en Escritorio remoto y autenticación en redes con configuraciones antiguas de NTLM y MS-CHAPv2. Este incidente se suma a la histórica acumulación de regresiones en Windows 11, donde cada parche suele introducir nuevos fallos en componentes como el rendimiento, el audio o la gestión de archivos, generando desconfianza en la estabilidad del sistema operativo.
