Una reciente encuesta revela que los jugadores de PC están reconsiderando las actualizaciones de hardware, con un 41,8% admitiendo que no tenían intención de renovar sus equipos este año. Este cambio de comportamiento se debe a la inflación impulsada por la demanda de inteligencia artificial, que ha disparado los precios de componentes clave como GPUs, RAM y almacenamiento NVMe. El contexto es que, tradicionalmente, los jugadores esperaban mejoras significativas año tras año, pero ahora la relación costo-beneficio es menos clara. Los datos muestran que solo el 1,8% planea comprar a precios actuales, mientras que un 16% busca opciones usadas y un 40% pospone sus compras. Además, la mejora en el rendimiento por generación se ha vuelto menos notable, y tecnologías como DLSS y Frame Generation permiten a los usuarios obtener resultados aceptables con hardware más antiguo. Finalmente, la creciente popularidad del mercado de segunda mano y la escasez de nuevos componentes, con fabricantes priorizando la producción para el sector de la IA, están impulsando esta tendencia a posponer o buscar alternativas más económicas.
