La ronda de actualizaciones de seguridad de septiembre para Windows 11 ha introducido fallos críticos que afectan a múltiples componentes del sistema operativo, generando incertidumbre entre los usuarios. El problema más grave impacta en Remote Desktop Services (RDP), donde las conexiones pueden fallar o quedar bloqueadas tras unos minutos, mostrando mensajes de espera indefinidos. Este fallo afecta a versiones 23H2, 24H2, 25H2 y 26H1, así como a Windows 10 y Windows Server, y puede dejar sin respuesta herramientas como Microsoft Management Console o Windows Update.
Además, se han detectado problemas con dispositivos USB Audio Class 1.0, que sufren pérdida de sonido o fallos en el control de volumen, y con carpetas compartidas entre el sistema anfitrión y máquinas virtuales Linux basadas en Hyper-V, lo que afecta a herramientas como WSL y Claude Cowork. En el ámbito de las aplicaciones, una actualización de seguridad para Microsoft Excel (versiones 2016, 2019, 2021 y 2024) ha provocado que la función de pegar contenido falle silenciosamente sin generar errores visibles. Aunque algunos usuarios han resuelto el problema desinstalando el parche, esta solución elimina las correcciones de seguridad incluidas en la actualización. La acumulación de estos fallos en un sistema operativo que Microsoft ha intentado mejorar ha reafirmado la dificultad de equilibrar la necesidad de mantener la protección con la estabilidad del sistema.
