Con motivo del Mes del Orgullo Discapacitado, la responsable de accesibilidad del entorno de escritorio GNOME repasa el estado actual de la inclusión en el proyecto y propone líneas de trabajo. El texto parte de una constatación: para muchas personas con discapacidad, el ordenador es la única vía de acceso a tareas cotidianas, y aun así la accesibilidad suele ser una idea tardía en el desarrollo de software y hardware. La comunidad GNOME cuenta con contribuidores con discapacidad visual o auditiva, autismo, TDAH, migrañas y otras condiciones crónicas, pero el sector tecnológico tiende a ser capacitista y elitista, y el proyecto no es ajeno a esas dinámicas: se culpabiliza al usuario, se habla de "simplificar" como "dumbing down" y se espera gratitud por cubrir necesidades básicas.
GNOME aplica criterios de revisión en sus apps Core y Circle que verifican navegación por teclado, lector de pantalla, texto grande y alto contraste, y suele comprobarlos con la herramienta Contrast según los requisitos WCAG. Los kits GTK y libadwaita cubren gran parte de la accesibilidad cuando se usan correctamente, pero el proyecto no dispone de guías formales para su desarrollo. La GNOME Foundation financió mejoras del lector de pantalla en GTK 4 en 2020 y 2021, y el programa STF dedicó buena parte de su presupuesto a accesibilidad en 2023 y 2024.
La autora subraya que accesibilidad no equivale solo a lector de pantalla: importa la filosofía de diseño basada en simplicidad, buenos valores por defecto y mínima distracción, así como las traducciones. Propone crear un equipo formal de accesibilidad en GNOME, coordinado por personas con experiencia vivida, que mantenga guías, revise cambios relevantes y haga pruebas de usuario. Invita a colaborar, a resolver los alrededor de 450 issues abiertos con la etiqueta "Accessibility" y a evitar lenguaje capacitista como "sane defaults" o "idiocy", términos con un pasado ligado a la persecución nazi.
