Andreessen Horowitz asegura que, en el actual ciclo dominado por la inteligencia artificial, los fundadores internacionales tienen una ventaja sobre sus pares estadounidenses. Gabriel Vasquez, socio de la firma especializado en aplicaciones de IA y estrategia global, explicó a TechCrunch en exclusiva que el 44 % de las inversiones de los fondos Apps Fund One y Two corresponden a fundadores extranjeros.
Junto a la socia general Angela Strange, Vasquez impulsa la red Borderless Founder, una iniciativa para apoyar a emprendedores inmigrantes e internacionales. En un artículo al que TechCrunch tuvo acceso anticipado, ambos sostienen que la combinación de una base en el país de origen con presencia en Silicon Valley es ahora una fortaleza estratégica.
El cambio responde a una transformación en los patrones de compra corporativa: si antes los clientes internacionales adoptaban software con lentitud y baja disposición a pagar, en los últimos tres a cinco años empresas de todo el mundo contratan a startups de IA en fases tempranas. Vasquez atribuye el giro a la presión que la IA ejerce sobre los operadores tradicionales, obligados a adquirir soluciones de terceros para no quedar rezagados, incluso en regiones con mano de obra barata como América Latina, donde el software nunca llegó a penetrar por esa competencia.
La firma ha recorrido más de un millón de millas aéreas para acceder a oportunidades fuera de Estados Unidos. Como ejemplo, Polonia adquirió recientemente una participación en ElevenLabs, empresa de su cartera con fundadores polacos y clientes como InPost y LOT Polish Airlines. Para Vasquez, el acceso a talento fuera del saturado mercado de Silicon Valley es otro factor diferencial clave.
