Un proyecto de código abierto ha alcanzado el ecuador de un experimento sin precedentes: enfrentar cada una de las 960 posiciones iniciales posibles del ajedrez contra todas las demás, con blancas y negras eligiendo formación de forma independiente. Tras 480 rondas se han jugado 460.800 partidas (de 921.600), todas con Stockfish 15.1, control de 2 segundos por jugada y 16 partidas en paralelo. Cada configuración juega 480 veces, lo que hace fiables las medias individuales, aunque cada enfrentamiento concreto es solo un dato.
Los resultados cuestionan la idea de que Fischer Random iguala las posiciones de salida. La posición inicial clásica —la única usada durante siglos— ocupa el puesto 562 de 960, por debajo de la media tanto con blancas como con negras. Las mejores configuraciones superan a las peores por más de 50 puntos porcentuales por cada cien partidas, tres veces más de lo que aporta mover primero. De hecho, una formación fuerte con negras, jugando en segundo lugar, obtiene mejores resultados que la media con blancas.
El estudio también identifica qué hace fuerte a una apertura: colocar al rey junto a una torre de esquina equivale a una enroque ya hecho, y si además se suman dos caballos y un alfil en la esquina opuesta, el rendimiento sube paso a paso hasta 78,8 puntos por cada cien partidas. Además, las configuraciones líderes blancas y negras son imágenes especulares: el mejor setup para negras, leído al revés, coincide con el mejor para blancas.
El proyecto es reproducible: cualquier persona puede modificar el control de tiempo y obtener sus propios datos.
