Una lista personal y enciclopédica de razones para crear y mantener un sitio web propio recorre el espectro que va de lo íntimo a lo comunitario, pasando por lo creativo y lo político. Los argumentos más prácticos incluyen aprender HTML, usar la web como material artístico, mantener una práctica de escritura diaria, archivar recuerdos, publicar música al margen de las plataformas y conservar notas o registros del paso del tiempo.
Junto a ellos, la lista incorpora motivaciones más introspectivas: escribir para uno mismo, sentir el control —o la ausencia de control—, reconectar con la propia ingenuidad, contemplar la mortalidad o usar el sitio como forma de oración, protesta o carta de amor. También aparecen razones sociales y contraculturales, como reducir el uso de redes sociales, crear la comunidad que no se tuvo en la infancia, devolver los anillos de webs (web rings) o recordar que un sitio web son, simplemente, archivos y carpetas.
El texto se apoya en una constelación de referencias: el ensayo de Laurel Schwulst "My website is a shifting house next to a river of knowledge", el concepto de POSSE del IndieWeb, "The Work of Art in the Age of Mechanical Reproduction" de Walter Benjamin, el manifiesto motherfuckingwebsite.com de Barry T. Smith, y proyectos personales de Elliott Cost, Kristoffer Tjalve, Gijs de Boer y Jisu Lee. El conjunto funciona como manifiesto creativo y pedagógico: la web personal sigue siendo un medio artístico en gran parte por explorar, accesible técnicamente y capaz de servir como contenedor simultáneo de imágenes, audio, vídeo, texto, tiempo e hipervínculos.
La pieza cierra con una pregunta retórica —"¿de verdad necesitamos un motivo para tener una web?"— que invierte el planteamiento inicial y deja abierta la invitación a publicar en el open web.
