Este artículo narra experiencias personales de un desarrollador de software a lo largo de 25 años. Comienza con una anécdota de su juventud, en 2001, donde un estudiante mayor le enseñó los fundamentos de HTML de manera improvisada. Luego, relata un incidente universitario donde, por curiosidad, saltó al vector de reinicio de un microprocesador Intel 8086, lo que inspiró a un compañero a abandonar la búsqueda de ser el mejor de la clase para enfocarse en la exploración y el aprendizaje. Finalmente, describe su primera experiencia laboral en soporte técnico y su deseo de trabajar en proyectos más significativos, lo que llevó a su traslado a un nuevo equipo. El artículo se centra en las experiencias y reflexiones personales más que en lecciones técnicas.
